Sagrada Familia, Barcelona

Nada más atravesar la puerta principal del emblemático edificio de Gaudí, la Sagrada Familia, se percibe la sensación de ligereza que presenta el espacio interior de la esta y se divisa sobre el altar la bóveda interior mas alta del templo.

Sobre diez columnas emerge un gran hiperboloide que alegóricamente representa al Padre Eterno vestido con la bóveda celestial, dorados y azules quedan enmarcados por un escenario de figuras triangulares, rombos y paraboloides.

En el exterior, la piel que cubre el ábside a este nivel define el arranque de lo que será la torre dedicada a la Virgen María, cuya generación, a base de paraboloides, implica un ritmo de oberturas triangulares que caracterizará esta y el resto de torres centrales del templo.

Sin ser explicita existe una relación entre la geometría interior y exterior de esta fachada, así las ventanas triangulares que formalizan exteriormente la torre coinciden con algunos rombos y triángulos interiores enlazando así las dos geometrías.