Museo del Cava, Barcelona

El año 2004 el ayuntamiento compró unas antiguas bodegas en pleno centro histórico de Sant Sadurní para dar lugar al Museo de Cava. Las bodegas habían pertenecido a la familia más influyente de la ciudad y se habían convertido en un referente de la memoria colectiva, ya que allí se realizaban todas las operaciones vitivinícolas y  se podían ver desde la calle principal (entrada de uva, prensado, destilería, salida de toneles…)

Durante seis años el municipio las ha ido consolidando y adaptando las naves antiguas a un uso público muy necesitado; un equipamiento cultural que reactive la actividad turística y comercial de la población. Por ello, se pensó en ubicar el Centre d’Interpretació del Cava que promovería el turismo industrial sobre el producto estrella del municipio; el cava, el vino espumoso por excelencia de la denominación de origen cava. Este nuevo uso obligaba, por un lado, a cerrar unas arcadas de piedra de grandes dimensiones y por otro a crear un anexo vidriado debajo de un porcho de madera por donde entraba la uva y se despalillaba.

Las dos operaciones fueron solucionadas con éxito con carpintería de acero Jansen Economy 60 que admitía estas dimensiones de altura y anchura. La exposición de las vidrieras a la intemperie no se podía atenuar al tratarse de un edificio catalogado y no se permitía protegerlas con alerones o cornisas. Por ello se confió en el tratamiento del acero a la técnica suiza de zincado Sendzimir.

El otro tema que requería mucha atención era el uso intensivo de las puertas de salida al patio ya que este espacio abierto formaba parte del recorrido museístico además de servir de salida de emergencia. Este aspecto quedó resuelto con cerrajería Jansen de la serie Economy 60. El detalle que más se tuvo que elaborar fue del cerramiento de la gran sala de la Fassina . La voluntad era que el plano de la carpintería no ocultara la visión completa del magnífico arco, incluyendo el grueso de las dovelas de piedra, para ello se retiró la carpintería separándola 15cm. del muro, lo suficiente para evitar el efecto de carpintería embutida en el arco.