Cervecería y Museo Moritz, Barcelona

El arquitecto, Jean Nouvel, premio Pritzker 2008 y creador de edificios como la Torre Agbar de Barcelona, la Fundación Cartier de París o el Louvre de Abu Dhabi, ha sido el encargado de remodelar este viejo-nuevo espacio. Su objetivo era claro: reconvertir el añejo edificio en un rincón de vanguardia sin perder su aroma a historia y malta. El arquitecto define este espacio como “un sitio de encuentro para todos los ciudadanos y un microuniverso uniforme con espacios muy diferentes pero que se comunican”.

La Fàbrica Mortiz, ubicada en un elegante edificio del 39 de la Ronda Sant Antoni, se divide en tres plantas.
El plato fuerte de la planta baja es, claro, la Cervecería Mortiz. Ladrillo visto, tanques antiguos, un jardín vertical y la barra de estaño más larga de Barcelona: 26 metros. Dentro, una microcervecería te permite ver como se elabora la cerveza, la misma que luego te vas a tomar. En el ala izquierda está la M-Store. Su objetivo es dar a los amantes de la cerveza un establecimiento para ellos, una tienda de autor. Un lugar donde encontrar lo más interesante en torno al mundo del cereal fermentado y el diseño. El primer producto a la venta en esta tienda será una Brompton, la mítica bicicleta urbana de origen londinense. Ahora será una Brompton by Moritz, apadrinada, además, bajo un mismo paraguas conceptual: el Urban Picnic BCN. Dos pantallas gigantes mostrarán qué se cuece dentro.

En una segunda fase, la Fàbrica Moritz albergará un museo, un aula gastronómica, un atelier gastronómico o restaurante premium y un lugar de encuentro para emprendedores, denominado Moritz Think Tank.

Para todos los cerramientos tanto exteriores como divisiones interiores se ha determinado un material elegante y vistoso que contrasta con las paredes de piedra como es el acero inoxidable, que se ha ejecutado con las series Janisol inox y Economy-60 inox.